martes, 16 de enero de 2018

Se viene el internacionalismo de la contaminación plástica



China a sabiendas de la terrible situación de contaminación que implica el reciclaje de plásticos ha determinado en este enero de 2018 dejar de importar un gran porcentaje de basura extranjera. Si sabemos que China importa nada menos que la mitad de mugre plástica del mundo (10 millones de toneladas solo en 2017), imaginemos el colapso de los vertederos "tradicionales" de los países de origen basural. El aumento de la contaminación de nuestros países es un evento inevitable, entre otros problemas que acarrearán el proceso de reciclaje de este tipo de desechos. 

¿Qué pasaría si China dejara de exportar todo el plástico residual que el mundo capitalista le vive agradeciendo? Simplemente cada país tendría que buscar (forzar a) nuevos países o sus propias regiones geográficas que ofrezcan trabajo esclavo e insalubre para reciclar, aumentando la contaminación en forma más expansiva que la que hacía China en su espacio y con su pueblo. Una especie de internacionalismo de la contaminación plástica. 

Mientras el capitalismo siga con su lógica del consumo serial y de derroche, se nos van acortando las verdaderas chances de no ahorcarnos como especie. Nuestra sociedad colapsa frente a nuestros ojos cada dia con cada nuevo problema, donde el sistema ya  no le estarían quedando elementos suplentes para sostenerlo. Si el capitalismo continúa esta década, o nos vamos muriendo contaminados con las nuevas plantas recicladoras o nos ahogamos con la basura plástica. 

https://crashoil.blogspot.com.ar/2018/01/el-tsunami-de-plastico.html

miércoles, 10 de enero de 2018

El manifiesto del Unabomber se está volviendo más útil que el manifiesto comunista


17 años tuvo a la FBI en zozobra, un solo profesor en una cabañita desolada en Montana. Desde allí libró una importante y efectiva batalla cultural al capitalismo industrial. Logró sin ayuda de nadie, algo que las organizaciones anticapitalistas que con todos sus recursos no pudo ni puede, que le publicaran en los dos diarios más importantes del imperialismo, el New york times y The washington post, un documento que destroza a la sociedad industrial toda.
Theodore Kaczynski, apodado el Unabomber por la CIA, además de dejar en ridículo al servicio de inteligencia más poderoso del planeta, aportó para el debate político mundial algunas cuestiones más que trascendentales para la época en que transitamos. Una de ellas es qué debe hacer la sociedad con la tecnología. El capitalismo dice que hay que seguir desarrollándola en beneficio del capital; un grueso de los anticapitalistas dicen que también hay que profundizarla, pero en beneficio de los obreros. Kaczynski, sin embargo, acercándose a los postulados de los primitivistas, afirma con argumentos bastante sólidos que ninguna de esas opciones nos salvará del desastre, porque la técnica es parte del problema. La salida vendrá, aunque con problemas también, solamente destruyendo la tecnología (una especie de “muerte a la tecnología”). Esto quiere decir, que el uso de la tecnología supone un control progresivo de las libertades humanas y de sus recursos en aras de su perfeccionamiento, un círculo vicioso imposible de superar si es que realmente se pretende organizar la sociedad en base a la tecnología.  Dicho de otra forma, las sociedades dependerán cada vez más no de sus individuos, sino de lo que las técnicas decidan, de lo que el sistema organizativo plantee como efectivo. Algo que la mayoría de la izquierda mundial pasa por alto, y que además tiene como herencia un legado que corrobora este uso alienado de la tecnología (por ejemplo, El Mar de Aral en manos del socialismo ruso). Esta situación  ya se da a escala global, donde la gente vive para el sistema y no al revés. 
En el manifiesto hay interesantes pinceladas temáticas que sirven para ayudar a caracterizar el precolapso, que van desde los límites de la sociedad industrial,  cómo funciona la izquierda y sus gruesos problemas de incomprensión de la situación planetaria, hasta la tan relegada problemática de la psicología de las masas y su vínculo con la política. En fin, un texto para leer con atención, por el grado de compromiso de su autor y la enorme coherencia y lucidez con que se analizan los verdaderos problemas de la humanidad.


sábado, 6 de enero de 2018

No es el frio o el calor lo que nos está matando, es el capitalismo y sus consecuencias ecológicas


15.000 científicos alertan de que el colapso es inevitable, pero seguimos creyendo que todo seguirá igual. Vamos al matadero directo como bacas, pero nuestras ideas y políticas siguen adaptándose a un mundo que está por desaparecer por completo.  La urgencia es tal que quizás los problemas que se nos vienen encima nos amenazan con hasta aniquilar el propio sentido común. ¿Cuánto debemos esperar para que las organizaciones políticas se pongan a discutir el tema? ¿Cuántas firmas y estudios se necesitan para entender que con estas formas de lucha política que se vienen sosteniendo autistamente no vamos a logar más que contribuir con nuestra extinción?  

http://scientistswarning.forestry.oregonstate.edu/sites/sw/files/Spanish_Version_11-13-17.pdf

martes, 2 de enero de 2018

Michael Ruppert, un ex policía que sabía lo podrido que estaba el sistema más que cualquier zurdo




Michael C. Ruppert, fue un policía norteamericano que luego de transitar por la doble cara de la institución policíaca, la que se presenta como honesta frente al público y a sus agentes,  y la que es en el plano de realidad,  la corrupta, se convirtió en un periodista de investigación al no poder manejar esas contradicciones. Comienza allí su aprendizaje sobre el colapso. 



El documental en cuestión es una larga entrevista a Ruppert, quien presenta un argumento sólido y contundente (como devastador) de la verdadera situación mundial de la energía y la necesidad urgente de prepararse para enfrentar la caída abrupta de toda la civilización.  



Hay algunas consideraciones destacables y que abren el debate. Por ejemplo, la que gira en torno a las tareas de los partidos políticos en un escenario de declive energético, que para Ruppert ya mismo estos, de izquierda a derecha, debieran ser arrojados el basurero de la historia. En ese sentido, creo que si nuestros partidos políticos hoy no se sientan a discutir seriamente sobre un nuevo plan de acción que tome en cuenta que en los próximos años no tendremos una sociedad organizada como lo está hoy, le terminarán dando la razón a Ruppert. Otra consideración es la de cómo plantear (en qué términos) el tema del colapso cuando el destinatario solo está preocupado por cuestiones inmediatas. La anécdota de Ruppert sobre esto último vale más que mil ejemplos : ´cuando yo estaba explicando mi teoría apocalíptica alguien me gritó: “bájate de ahí que necesitamos la madera”, como si yo fuese un mesías clavado en una cruz´. Ahí radica un problema muy recurrente en la izquierda anticapitalista, que tiene que ver con presentar a todo aquel colapsista como antimarxista y como iluminado (peyorativamente)  por el solo hecho de argumentar las limitaciones del reduccionismo interpretativo de la ortodoxia partidaria, cuando los partidos autoproclamados anticapitalistas contribuyen también -indirectamente- a depredar ("necesitamos la madera") los recursos con sus claudicaciones, traiciones, políticas insuficientes o incorrectas, manteniendo de alguna forma la maquinaria industrial y destructiva capitalista. Por último, la metáfora que utiliza Ruppert para hipotetizar lo que habrá que hacer cuando el colapso muestre su peor rostro es perturbador pero no por eso menos posible: “Si estás en un camping y un oso ataca no necesitas ser más rápido que el oso. Te basta con ser más rápido que el más lento de los campistas”. Como bien lo expresa Ruppert, nadie, ni siquiera la organización mundial podrá cambiar las leyes físicas. La entropía hará su trabajo muy a pesar nuestro y, en ese sentido, lo único que podremos hacer es organizarnos localmente para idear la supervivencia.




viernes, 29 de diciembre de 2017

La crisis de la civilización no puede analizarse solo desde el marxismo


Uno de los problemas a los que enfrenta el hombre político es la perspectiva desde donde se pretende ubicar para el análisis. Las crisis han venido siendo los momentos clave para poner en práctica los dispositivos múltiples para operar políticamente en la realidad. Si para todas las anteriores los análisis han devenido en yerro permanente, salvo contados casos, es de suponerse que para la madre de todas las crisis, el colapso de la civilización, los resultados serán aún peores.
Es necesario incorporar nuevas variables (que son fundamentales y determinantes incluso) para los proyectos políticos futuros. No se trata de pensar el socialismo solamente desde los libros de Marx o de los rusos de siempre, se trata de comenzar a inspeccionar las verdaderas posibilidades de construir un socialismo a lo ruso, cuando el escenario que se aproxima no tendrá para nada  las condiciones que hace cien años había. La perspectiva que tenían aquellos hombres de la política revolucionaria no puede ser de ninguna forma la nuestra. Se han sumado en el camino de nuestros fracasos unos "problemitas" importantes que deben considerarse  con el riesgo de que todo nuestro proyecto político se esfume para siempre. Hoy no se trata solamente de incluir a los excluidos, de dar de comer a los hambrientos, de dar tierras a los desposeidos, es eso y "algo" más. Las condiciones para la vida se vienen reduciendo a escalas nunca antes vista, debido a un proceso de autoliquidación que propuso el sistema económico capitalista,  pero que también inició paralelamente un proceso de liquidación de otros sistemas, los ecosistemas. El pensamiento socialista ya no puede creer que la promesa de ese mundo soñado por varias generaciones ya,  está a la vuelta del derroque del capitalismo. No, no lo está para nada. El mundo se enfrentará a otras degeneraciones del capitalismo sin lugar a dudas, antes que se logre construir un socialismo como los socialistas ideamos en nuestras convicciones, si es que algo así puede hacerse ya con estos umbrales casi superados. Esto a raíz de la complejidad colosal de la crisis civilizatoria, que va desde la inestabilidad eterna de la economía de aquí en más, el  drama de la inmigración mundial a causa de la crisis ecológica, el terrorismo como salida desesperada, la pérdida progresiva de la energía, así como las ya históricas rebeliones políticas que no cesarán más.

Este documental, bastante básico por cierto, sirve para aquellos iniciados en la cuestión del perspectivismo político. Para arrancar y arrancarse los yugos ideológicos de toda clase, que no dejan operar el pensamiento multidisciplinario (lease aquí antisectario).  


jueves, 28 de diciembre de 2017

La tasa de retorno energético, el principal causante de las próximas revoluciones


La Tasa de Retorno Energético (TRE) es el cociente entre la cantidad de energía total que es capaz de producir una fuente de energía y la cantidad de energía empleada para lograr explotar aquella. Cuando se iniciaba la explotación de los primeros pozos petroleros, la TRE era de 100: 1, hoy ronda por el 18:1. Esto quiere decir que la extracción del petróleo se está volviendo absurda en términos económicos al estár gastando más energía que en producirla. Este deterioro de la TRE no solo está llevando a la bancarrota a la industria petrolera, sino que está inflando una deuda que ya es astronómica y que de explotar provocará un gigantesco colapso del sistema. 

El caso de los países exportadores (extractores) de petróleo en Oriente Medio es todo un proyector anticipado de lo que puede significar el curso de estas décadas para la humanidad. La situación desesperante ya no de una parte de la población, sino de casi la totalidad de sus habitantes obliga a salidas  bárbaras (ISIS es un ejemplo) frente a un panorama desolador, sin estrategias claras y sin preparación para reacomodar toda una organización social en decadencia.

Nafeez Ahmed publicó en su libro Estados fallidos, sistemas en colapso (2016) un importante análisis de la situación del petróleo en Medio Oriente y que se vuelve imprescindible para pensar en contexto todas las luchas del mundo. Aquí unos punteos.


  •  En varios países la producción de petróleo ha llegado a su cénit, y el retorno de energía de la extracción de petróleo está cayendo. Por tanto, sus ingresos por la exportación de petróleo se están reduciendo.
  • En las últimas décadas el aumento de la población ha explotado, debido básicamente a décadas de ingresos abundantes procedentes de la exportación de petróleo. Entre 1960 y 2014 la multiplicación de la población en Yemen, Arabia Saudí, Irak, Nigeria, Egipto, India y China ha sido de x5,5, x4,6, x5,3, x4,2, x3,4, x3,0 y x2,1 respectivamente.
  • Se ha acelerado el deterioro de los recursos de tierra, agua y alimentos. Si el uso de agua per cápita se encuentra por debajo de los 1.700 m3 por año, es que existe estrés hídrico. El cambio climático empeorará esta situación.
  • Por lo tanto, una parte cada vez mayor de los ingresos del petróleo tiene que dedicarse ahora a importar alimentos.
  • Cantidades crecientes de petróleo tiene que ir a uso interno, reduciendo la cantidad disponible para exportar a los grandes países consumidores de petróleo.
  • En muchos de los grandes países exportadores estas tendencias probablemente van a eliminar, prácticamente, las exportaciones de petróleo en una década aproximadamente, incluída Arabía Saudí.
  • Estos países —básicamente desérticos— no tienen nada más con lo que conseguir ingresos vía exportación excepto arena.
  • La caída de los ingresos del petróleo supone que los gobiernos serán capaces de proporcionar menos cosas a su gente, por lo que tienen que recortar los subsidios y elevar los precios de alimentos y energía.
  •  Estas condiciones están produciendo un descontento creciente con el gobierno, agitación civil y conflictos entre tribus por la escasez de agua y tierra. Se alimentan los conflictos religiosos y sectarios. El paro, los hambrientos y desesperados campesinos y la juventud tienen pocas más opciones que unirse a grupos extremistas como el ISIS, donde al menos son alimentados. Nuestros medios de comunicación ignoran las condiciones biofísicas que están generando conflictos, refugiados y la opresión por parte de los regímenes, dando la impresión de que los problemas se deben solo a los fanáticos religiosos.
  • El FMI empeora la situación. Los estados fallidos piden asistencia económica y se encuentran con la receta estándar: más préstamos a sumar a una deuda ya imposible, otorgados con la condición de que orienten su economía a la devolución de los préstamos más intereses, imponiendo “austeridad”, privatizando y vendiendo sus valores.
  • El autoritarismo y la corrupción de las élites locales empeoran las cosas. Los gobernantes necesitan ponerse duros ante las perturbaciones y forzar a apretarse el cinturón. Los ricos no permitirán que se reduzcan sus privilegios para apoyar la reasignación de recursos a las masas necesitadas. La ideología capitalista dominante se opone a la “interferencia a las fuerzas del mercado”, esto es, a la libertad de los ricos para “desarrollar” lo que sea más beneficioso para ellos.
  • Se produce, por tanto, una espiral descendente viciosa de la que parecería que no hay salida, porque se debe básicamente al agotamiento del petróleo en un contexto de demasiada gente y pocos recursos de tierra y agua.
  • Habrá, como mínimo, grandes repercusiones sobre la economía mundial y los países ricos (consumidores de petróleo), probablemente en el marco de una década a partir de ahora (2017-2027). Es bastante probable que la economía global colapse a medida que la capacidad de importar petróleo se reduzca en gran medida. Cuando se añada la fragilidad del sistema financiero global (recordemos: la deuda es ¡6 veces el PIB!), es muy probable un hundimiento caótico instantáneo.
De corroborarse cada uno de los puntos, estaríamos a punto de asistir a un hecho histórico, a la caída de nada menos que la civilización occidental. Hecho que de no tomárselo en serio, nos colocará en meros observadores-víctimas de un futuro apocalíptico a raíz de la magnitud e influencia del problema a escala global. 

jueves, 14 de diciembre de 2017

6 grados que cambiarán al mundo

Un resumen de lo que los científicos proyectan para las próximas décadas, lo cual puede ser peor y de forma más acelerada de no hacerse nada al respecto.

http://www.eldesconcierto.cl/2017/12/13/6-grados-que-cambiaran-al-mundo-la-derecha-neoliberal-y-la-izquierda-marxista-ante-el-colapso-del-capitalismo/

Convergencia Socialista para el Combate se suma al debate más importante que tendrá el marxismo en toda su historia

La izquierda marxista va comprendiendo lentamente la crucial tarea de discutir la centralidad de la crisis ecológica y el inminente colapso de la civilización occidental. Aquí Convergencia Socialista para el Combate, más arriba y más a la izquierda que muchos otros partidos anticapitalistas argentinos.

http://convergenciadecombate.blogspot.com.ar/2017/12/trotsky-contra-gramsci-el-problema-de.html

jueves, 7 de diciembre de 2017

La humanidad y su responsabilidad en el camino a la barbarie.

La madre naturaleza no puede corromperse nunca, es impoluta. Aunque la sometan a los más crueles tratos, a pesar de que observe estupefacta como de un magnífico sistema cosmológico surgen actos increíblemente irracionales de seres vivos racionales (la capacidad, la tienen), aunque sienta el dolor de que no la aman y la tomen como un mero soporte para la vida de los demás, ella, la madre naturaleza, sigue su marcha con total fidelidad a sus principios universales, de generar las condiciones para la vida y la armonía, tapando agujeros, parchando los daños de otros, buscando siempre que todo no se desmadre, porque ella también necesita vivir.
Hasta ahora la tierra ha venido dándonos infinidad de oportunidades para vivir en consonancia con los presupuestos ecológicos, sin embargo, en estos dos últimos siglos estamos gastando todos los cartuchos en balearla por todos sus costados, y la madre tierra se desangra.

Son los humanos los que se funden en la corrosión del tiempo y sus decisiones políticas, los que adelantan su muerte y la de los otros. Son los hombres los que han creado a todo tipo de dioses y que adoran todo tipo de aberraciones con sus pensamientos religiosos cada vez más decadentes.  Esa es nuestra historia y la de esta impresionante película de Darren Aronofky , una  brutal poética de la historia de la humanidad, como la del soporte heroico de la Madre tierra. Una muestra artística de lo que será la barbarie apenas nuestra madre así lo disponga. Amén.

viernes, 1 de diciembre de 2017

" Debemos tener un cambio sistémico o morir"

" Debemos tener un cambio sistémico o morir" dice el artículo, una especie de consigna marxista de "revolución o muerte". Pero este artículo no corresponde a un diario de izquierda.


Es sintomático que un medio burgués como Clarín replique un artículo que responsabiliza al capitalismo del desastre ambiental y que aboga por el fin de este sistema desquiciado. Lo que ocurre es que es imposible negar la trascendencia política del fenómeno natural llamado cambio climático y sus consecuencias para la vida en la tierra. Cuando las alertas científicas han sonado casi por completo, el miedo comienza a permear por todos lados. De a poco iremos viendo seguramente a ciertos sectores capitalistas acorralados por los efectos tremendos de la crisis ecológica, y no tardarán en presentarse como ilustres luchadores por el ambiente. En ese contexto habría que ubicar a este artículo.

En la nota del New York Time que el diario Clarín publica se dice algo muy importante. El cambio del sistema capitalista no lo estaría fogoneando las contradicciones de clase, sino el peligro real y fáctico de la extinción masiva que pesa sobre nuestras cabezas y la de todos los seres vivos del planeta. Los revolucionarios del mundo estamos viviendo atrasados por lo menos cien años de lo que nos exige la actual coyuntura. Vivimos en un callejón sin salida, donde pelear solamente por las condiciones laborales  a su vez nos coloca como colaboradores de la continuidad del régimen capitalista y sus consabidas consecuencias para el daño ecológico, porque de eso se trata el problema, que no tenemos más tiempo para darle continuidad al sistema productivo depredador. 

Ese es el problema central que tenemos hoy, el de convencer al proletariado y campesinado mundial de que hay que extirpar con urgencia el cáncer capitalista antes que sea demasiado tarde. Todo un desafío político y cultural, donde muchos de los partidos anticapitalistas en vez de ser vehículo para la organización de semejante demanda de época, son bastiones del dogmatismo que operan políticamente para frenarla, escudándose en la falta de condiciones para la revolución, como si esta solo se diera por una receta inmutable. La crisis ecológica tira por tierra esas condiciones, ya que si tuviéramos que esperar que se den las condiciones subjetivas y objetivas clásicas del marxismo en todo el planeta, lamentablemente no tendremos oportunidad alguna. La tarea es titánica, pero no hay alternativa. Cuánto más dejemos a un plano secundario la crisis ecológica de los debates políticos más contribuimos a perder margen de maniobrabilidad para la supervivencia nuestra y de las próximas generaciones.




https://www.clarin.com/new-york-times-international-weekly/?url=%2Fclarin%2Fstory%2Fcontent%2Fview%2Ffull%2F77234

viernes, 24 de noviembre de 2017

La cuestión del género y el colapso

Para ir sumando caracterizaciones sobre lo que debe importar verdaderamente en nuestra crisis global, una entrevista a Clive Echagüe Alfaro sobre los vínculos entre género, problemas migratorios, cambio climático y colapso.


https://es.scribd.com/document/359279076/Ge-nero-Problema-Migratorio-Cambio-Clima-tico-y-Colapso

martes, 21 de noviembre de 2017

La fe de Geostorm en la tecnología, como la de mucha izquierda


La película Geostorm, a pesar de que apunta a reflexionar sobre los peligros reales del desequilibrio climático, tiene en su contra la promoción que lleva adelante de activar en el espectador la fe en las tecnologías para controlar el cambio climático.  Algo que solo tiene sustento en los chantas y los capitalistas que están atrapados en la lógica del mercado. Su visión no es utópica,  más bien es liquidacionista, al colaborar desde el aparato cultural a desarrollar esa postergación para diseñar planificaciones y acciones efectivas para la terrible crisis que enfrenta la humanidad de aquí en adelante. Esa esperanza religiosa en la tecnología es un síntoma de una época en descomposición. La película es tan pobre en el análisis del problema que plantea que un tipo, experto en alguna ciencia, puede, sumando y restando, ordenar nada menos que los miles de ecosistemas planetarios y sus reveses sociales y políticos. Esta es la venta de humo que tiene el cine mercenario para calmar los nervios de las poblaciones que empiezan a vivir en carne propia las catástrofes. 

No solo en el futuro inmediato dejaremos de creer poco a poco en estos chantas, sean estos de derecha o de izquierda, que caracterizan un mundo en peligro pero en el que todavía se puede revertir el desequilibrio, sino también que comprenderemos que esta vez estaremos obligados a organizarnos para establecer las mínimas condiciones de supervivencia so pena de extinguirnos más rápido de lo que esperábamos. 

Cada vez con más frecuencia y peso político y cultural se viene instalando la cuestión del cambio climático como eje de debate; pero el mensaje que se viene elaborando desde casi todos los ángulos (salvo de las excepcionales caracterizaciones de ciertos sectores científicos y ecosocialistas) baja la linea de la pasividad, aunque advierte el peligro discursivamente. 

Una película -o una política- que intente reflejar su comprensión real de qué tipo de desastres nos enfrentaremos debe tener en cuenta que existen determinados umbrales que una vez superados no existe ninguna "magia" (léase aquí "ciencia" para los negadores del colapso) que lo revierta. Y en el planeta existen algunos umbrales que ya han sido rebasados y que no son tomados en cuenta para elaborar reflexiones y, mucho  menos, políticas serias al respecto. Como en la película, algunos apologistas de la salvación de la civilización, y aquí entran muchos socialistas inclusive, creen que en el futuro con algunos paneles solares, autos eléctricos, y alguna disposición de la ciencia en manos de algunos genios (burgueses u obreros) sobreviviremos sin mucho drama. Para estos no le  cabe otro calificativo que el de necios, y,  a la película, tomates podridos.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Próximamente, Jago (el hombre del mar) será más valioso que Marx en un mundo colapsado



Jago, el maestro, es un hombre de 80 años que todavía caza en las profundidades del mar en Indonesia para sobrevivir. Mientras algunos creen que el futuro próximo seguirá subordinado al avance de la tecnología, estamos los que, sabiendo del declive inexorable de nuestra civilización opulenta,  pensamos que deberemos recurrir a las enseñanzas de estos hombres que nunca abandonaron su relación intrínseca con la naturaleza para enfrentar un mundo devastado por la crisis ecológica y civilizatoria a causa del capitalismo .

A pesar de las críticas de muchos "entusiastas", prepararse mental y teóricamente para el colapso no es una arista del romanticismo tardío; más bien es una decisión coherente con los últimos datos objetivos dados por el avance de la barbarie a nivel planetario. Sobran los estudios para comprender que de no voltearse el capitalismo en esta década, el futuro caótico es inexorable.

Jago, siendo un excluido del sistema, viviendo totalmente alejado de las discusiones actuales, está más preparado que cualquier cuadro intelectual de cualquier partido revolucionario del planeta para enfrentar la extinción masiva; y esto se debe a una sola ventaja: su comprensión de su rol en el ecosistema.

La humanidad tiene un grave problema, comporta un número excesivo y casi imposible de dirigir y controlar. Tal complicación se acrecienta a su vez por la total ignorancia de la gravedad de la situación planetaria, tanto de sus dirigencias como de los millones de hombres que sin pensarlo contribuyen con sus trabajos a cavar una fosa común para todo lo que tenga vida en el planeta.

Con la futura muerte de Jago, uno de los últimos hombres del mar que quedan, la humanidad tiene menos esperanzas de sobrevivir. Nos pueden hablar de Marx, de Lenin, de la revolución rusa, de los avances de la tecnología y la ciencias computarizadas, pero Jago es uno de los que más nos puede enseñar a sobrevivir para el mundo que se viene.